AGUAS FRÍAS…

Estamos en pleno invierno y, como todos los años en esta época, las inmersiones bajo el hielo son una opción para aquellos que buscan un buceo técnico muy especial. Especial por varios motivos, el principal es que se realiza en un ambiente confinado y hace necesaria la instalación de una línea, o hilo guía que nos permita encontrar la salida. Otra razón es que suele realizarse en altitud y, por ese motivo deben tenerse en cuenta las diferencias de presión atmosférica que influyen en las tablas, y la tercera, pero no por eso menos importante, la necesidad de equipo especial para realizar la inmersión. Básicamente nos podemos centrar en nuestros reguladores, ya que la protección térmica necesaria de nuestro cuerpo, traje seco, guantes y capucha ha sido ampliamente explicada.

¿QUÉ SE CONSIDERAN AGUAS FRÍAS?

Según la norma UNE-EN250 para EQUIPOS DE BUCEO AUTÓNOMOS DE CIRCUITO ABIERTO Y AIRE COMPRIMIDO, que regula los requisitos, ensayos y marcajes para los equipos, ...”cualquier regulador que , de acuerdo con las especificaciones del fabricante, sea apto para su uso en aguas a temperaturas inferiores a 10ºC”… Por tanto podríamos decir que, según la norma europea y española, son aguas frías para buceo aquellas que estén por debajo de los 10ºC.

La norma, además, es muy estricta en cuanto a los requisitos que deben cumplir los equipos marcados como APTOS PARA BUCEO EN AGUAS FRÍAS y que vienen desarrollados en el punto 5.7 FUNCIONAMIENTO DEL REGULADOR A DEMANDA, en los apartados 1º y 2º de la citada norma, y que constan de 6 requisitos, de los cuales nos interesan 3, que son:

- Realizar el ensayo a 6 bar de presión absoluta (50 metros de profundidad) y agua a 4ºC o más bajas si así lo especifica el fabricante.

- El esfuerzo INHALACIÓN/EXHALACION debe estar dentro del rango de los 25 milibares (negativos/positivos).

- El trabajo respiratorio positivo no debe exceder los 0’3 J/l durante la inhalación.

Estos requisitos son importantes para nuestra seguridad, ya que los fabricantes nos garantizan unos valores de trabajo (entendiendo la respiración como trabajo) lo suficientemente amplios como para garantizar que, en condiciones normales, no vamos a sufrir estrés respiratorio y/o fatiga.

¿POR QUÉ SE CONGELA EL REGULADOR?

Atendiendo a la norma, observamos que los fabricantes requieren unos procesos específicos para poder marcar sus reguladores aptos para bucear en aguas frías. ¿Por qué? Sencillamente, se congelan. La humedad relativa del aire, inapreciable para nosotros, cuando pasa de las botellas a la primera etapa de nuestro regulador se condensa y, al expandirse el gas (disminución de la presión absoluta de HP a MP), se pueden formar cristales de hielo que afectarán al mecanismo de nuestra primera etapa, bloqueando en muchos casos la válvula de HP y poniendo nuestras segundas etapas en flujo continuo, siendo imposible poder realizar la inmersión.

Este fenómeno suele darse en superficie ya que bajo el agua, y debido a la capacidad que tiene esta de transmitir el calor, el intercambio térmico se produce inmediatamente siendo muy difícil la formación de los temidos cristales de hielo. En superficie la cosa cambia bastante. Los bruscos cambios de presión que se producen en la primera etapa y el interior de las botellas provocan un descenso de la temperatura del aire que sale de ellas. Para comprender el porqué y cómo prevenirlo nos será de gran ayuda conocer los fenómenos físicos que afectan a estos cambios y que intentaremos simplificar al máximo.

Todos hemos observado, incluso en climas templados, que al entrar en el agua la presión de la botella desciende notablemente, y también hemos observado que en algunos recipientes domésticos a presión (desodorantes, etc.), nos advierten de no exponer estos envases a fuentes de calor.

Claramente deducimos que la temperatura afecta a la presión de un gas dentro de un recipiente, esto tan simple es la ley de Gay-Lussac, “…a volumen constante, la relación entre la presión de un gas y su temperatura es proporcional y constante”…

Al disminuir la presión del interior de la botella se produce una expansión del gas contenido en su interior y, nuevamente, se producen cambios en la temperatura. Este efecto que se produce durante la expansión de un gas, se llama EFECTO JOULES-THOMSON y que viene a enunciar:

…“un gas tendrá una temperatura de inversión de Joule-Thomson (Kelvin), sobre la cual al expandirse el gas causa un aumento de temperatura, y por debajo, la expansión del gas causa un enfriamiento”…

En la mayoría de los gases, a presión atmosférica esta temperatura es bastante alta, mucho mayor que la temperatura ambiental, y por ello la mayoría de los gases se enfrían al expandirse, con lo que tenemos un enfriamiento de la temperatura del interior del gas considerable, antes incluso de abrir la botella, y cabe destacar que este efecto se va sucediendo continuamente, en cadena, por lo que la formación de hielo puede ser bastante rápida si llegamos a perder el control de estos.

Debemos añadir que este enfriamiento, producido al expandirse un gas al descender la presión absoluta del mismo, favorece la condensación de la humedad que haya en el y que, a causa de las bajas temperaturas, se forme el hielo.

Si además estamos en la orilla de un lago a 1.630 metros por encima del nivel del mar, con una temperatura ambiente de -5ºC y si hemos tenido las botellas a la intemperie durante la preparación del material, el aire comprimido de nuestras botellas que se encontraban a 200 bar estará realmente frío. Además observaremos que la presión de nuestras botellas a descendido debido al enfriamiento (Gay-Lussac). Al parecer las circunstancias indican que no es probable que podamos evitar la formación de hielo.

La mayoría de los fabricantes tienen previsto este problema y suelen disponer de un KIT a tal efecto para sus reguladores, algunos incluso disponen de latiguillos específicos.




¿COMO PREVENIR LA FORMACIÓN DE HIELO?

Resulta difícil evitar que se produzca un fenómeno físico cuando se dan las circunstancias para ello, pero si que podemos poner los medios para evitarlas. En primer lugar tenemos que tener presente que hay reguladores que, atendiendo a la legislación, no son aptos para bucear en aguas frías. Una vez establecido este extremo tenemos mucho ganado. La mejor manera es, sin duda, usar reguladores aptos para el buceo en aguas frías.

Sin duda usar reguladores certificados para su uso en aguas frías es la mejor manera de evitar el problema, independientemente de si son de membrana, pistón o de pistón compensado, debemos comprobar que en las especificaciones del fabricante así lo indican. Algunas marcas tienen incluso latiguillos específicos con intercambiado de calor, no obstante, la mejor manera de prevenir la formación de hielo en un regulador es, sin duda realizarle un correcto mantenimiento, y especialmente, saber que no debemos hacer nunca.

¿Quiere decir esto que cualquier otro regulador no funcionará? NO, todos sabemos que mucha gente tiene reguladores que, a pesar de no disponer del marcaje como aptos para aguas frías, han sido usados por muchos de nosotros con más o menos éxito. La realidad es, a mi parecer, una cuestión más de suerte que de ciencia.

ERRORES COMUNES…

Existen varios tópicos del buceo bajo el hielo que son apropiados para esta charla y que, muchas veces, han funcionado si n que ello demuestre que son acertados.

“PARA EVITAR QUE SE TE CONGELE LA PRIMERA ETAPA HAY QUE BAJAR MUCHO LA PRESIÓN INTERMEDIA”, como ya hemos visto anteriormente, el descenso de presión en un gas produce la expansión del mismo y el correspondiente enfriamiento. Por tanto, cuanto mayor sea el descenso de la presión del interior de la botella en relación con la presión intermedia, mayor será la expansión del gas y, por tanto, mayor será el enfriamiento. Sin mencionar los cambios que se producen en el rendimiento de la segunda etapa y que pueden afectar a la seguridad durante la inmersión.

“ENDURECER LA SEGUNDA ETAPA PARA EVITAR QUE SE PONGA EN FLUJO”, esto, además de ser absolutamente falso, es peligroso.

Los valores de ajuste de todas las segundas etapas vienen dados por el fabricante, y estos deben ser modificados únicamente por técnicos con formación específica, en activo y con autorización administrativa de la marca. Al “endurecer” la segunda etapa estamos modificando todos los valores que han sido calculados para garantizar el confort y la seguridad de los usuarios, usar un equipo modificado sin control ni certificación puede tener desagradables consecuencias, más en buceo en entornos confinados, como se trata de las inmersiones bajo el hielo.

Ricardo J. Díaz

Gerente de Flow Check




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